Cultura futbolera

Xeneizes, millonarios, canallas y leprosos: de dónde vienen los apodos de los clubes argentinos

En la Argentina casi ningún club se nombra por su nombre. Los hinchas se reconocen por apodos que nacieron en barrios, diarios y tribunas, y muchos empezaron siendo una burla del rival. Este es un repaso por los más conocidos y por las historias que hay detrás.

Por la redacción de Censo de Hinchadas3 de noviembre de 20265 min de lectura

Los apodos son parte de la identidad de cada hinchada. Algunos tienen un origen documentado y otros viven de la tradición oral, con más de una versión. Acá contamos la más difundida de cada uno, y lo aclaramos cuando la historia es más leyenda que dato.

Boca Juniors: xeneizes y bosteros

«Xeneize» viene de la forma en que se dice «genovés» en el dialecto de Génova. A fines del siglo XIX, La Boca era el barrio de miles de inmigrantes italianos, muchos de ellos genoveses, y el club adoptó esa identidad desde sus primeros años. El otro apodo, «bosteros», empezó como una burla de los rivales y con el tiempo los propios hinchas lo convirtieron en un orgullo. Sobre su origen circulan varias versiones —una vieja fábrica de ladrillos que usaba bosta de caballo, los olores del Riachuelo, las inundaciones del barrio— y ninguna está comprobada.

River Plate: millonarios (y gallinas)

A comienzos de la década de 1930, con la llegada del profesionalismo, River pagó sumas récord por jugadores como Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra. Esas incorporaciones le valieron el apodo de «Millonarios», que el club conserva hasta hoy. El de «gallinas», en cambio, es una cargada de los rivales: la historia más contada lo ubica en 1966, después de una final de Copa Libertadores perdida ante Peñarol, cuando en el partido siguiente hinchas rivales tiraron una gallina a la cancha.

Racing Club: la Academia

Racing es «la Academia» desde la década de 1910, cuando su equipo ganó siete campeonatos seguidos con un juego que parecía una lección de fútbol. Según la versión más difundida, fueron sus propios hinchas los que empezaron a corearlo, después de un 3 a 0 a River en 1915. Sus hinchas son los «académicos».

Independiente: el Rojo, los Diablos Rojos y el Rey de Copas

El color de su camiseta le dio el apodo más simple, «el Rojo». El de «Diablos Rojos» se atribuye a la prensa de los años veinte, que así describió a una delantera que hacía estragos en las defensas rivales. Y el de «Rey de Copas» llegó con la Copa Libertadores: Independiente es el club que más veces la ganó.

San Lorenzo: los cuervos

El apodo homenajea al sacerdote Lorenzo Massa, que a comienzos del siglo XX les ofreció a un grupo de chicos de Almagro y Boedo un lugar para jugar a la pelota. Por la sotana negra de los curas, a los hinchas de San Lorenzo se los empezó a llamar «cuervos». Al equipo también se lo conoce como «el Ciclón».

Huracán: el Globo y los quemeros

Huracán lleva en el escudo el globo aerostático «Huracán», con el que el aviador Jorge Newbery hizo un vuelo récord en 1909. El club ya se llamaba así y le pidió permiso a Newbery para usar la imagen del globo: de ahí que se lo conozca como «el Globo». A sus hinchas se los llama «quemeros» porque en Parque Patricios funcionaba «la Quema», el lugar donde se incineraba la basura de la ciudad.

Rosario Central y Newell's: canallas y leprosos

Es probablemente la historia de apodos más famosa del país. Según la leyenda, en los años veinte ambos clubes fueron invitados a jugar un partido a beneficio de un hospital para enfermos de lepra. Newell's aceptó y a Central se le atribuyó haberse negado. Desde entonces, los de Newell's son «leprosos» y los de Central, «canallas». Lo que empezó como insulto cruzado hoy es identidad pura en las dos mitades de Rosario.

Estudiantes y Gimnasia: pinchas y triperos

En La Plata, los hinchas de Estudiantes son los «pincharratas» o, más corto, «pinchas». Sobre el origen de la palabra circulan varias versiones y ninguna está del todo comprobada. Los de Gimnasia son los «triperos», un apodo que suele vincularse con los trabajadores de los frigoríficos de Berisso y Ensenada, y el equipo es también «el Lobo», un sobrenombre ligado al Bosque platense, donde está su estadio.

Córdoba: el Pirata y la T

En Córdoba, Belgrano es «el Pirata» y sus hinchas son los «piratas»; Talleres es «la T» y también «el Matador». Son apodos que la ciudad usa todos los días y que le ponen nombre a uno de los clásicos más convocantes del interior.

Santa Fe: sabaleros y tatengues

Los hinchas de Colón son los «sabaleros», por el sábalo, el pez emblemático de los ríos que rodean la ciudad de Santa Fe. Los de Unión son los «tatengues», uno de los apodos más característicos y reconocibles del fútbol argentino.

Tucumán: el Decano y el Santo

Atlético Tucumán es «el Decano» porque es el club de fútbol más antiguo de la provincia. San Martín de Tucumán es «el Santo», por el nombre del club, y en la jerga popular sus hinchas también son los «cirujas».

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Del insulto al orgullo

Si algo tienen en común muchos de estos apodos es que nacieron como cargadas y terminaron adoptados por los propios hinchas. Es una de las particularidades del folklore futbolero argentino: lo que el rival usa para burlarse, la hinchada lo da vuelta y lo canta con orgullo.

¿Conocés otra versión sobre el origen del apodo de tu club? Escribinos desde la página de contacto: muchas de estas historias se construyen justamente así, con lo que cuentan los propios hinchas.

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